Descripción
Esta ruta de 2,7 km se recorre en 1 hora y 30 minutos y permite conocer el lugar donde se ha registrado el mayor número de ejemplares de la flora autóctona mejor conservada, y que fue trazada para el paso de burros cargados.
Esta ruta comienza en la carretera regional E.R. 111 (Porto Santo) y
termina en Terra-Chã, con una extensión de 2,7 km (+ 2,7 km de vuelta),
una duración de 1 h y 30 min (ida), a una altitud comprendida entre los 450 m y los 184 m.
En este recorrido, debido a la ausencia de manantiales, se recomienda al
senderista que lleve agua.
Siguiendo el camino que da acceso a la cima del Pico Branco, el senderista
se encuentra con una enorme formación geológica prismática en la que se ha
tallado el sendero, denominada Rocha Quebrada. Tras la subida, que termina en una
falla en la roca del Cabeço do Caranguejo, el sendero discurre entre un
paisaje dominado por cipreses (Cupressus macrocarpa),
hasta llegar a la bifurcación que conduce, por la derecha, a Terra-Chã; y por la
izquierda, al Pico Branco, el segundo pico más alto de Porto Santo.
Los árboles coníferos conocidos comúnmente como cipreses (Cupressus macrocarpa) que
se encuentran en este lugar fueron plantados a principios del siglo XX, y el
trabajo manual de construcción de muros para la sujeción del suelo y
la plantación de los árboles refleja la gravedad de la desaparición de la
vegetación natural y la erosión de los suelos.
El Pico Branco recibe este nombre debido a la existencia de una columna de
piedra blanca, y también porque allí hay muchos líquenes blancos de la
especie conocida como urzela (Rocella sp.), que crece sobre la
roca, y que se exportaba desde Porto Santo para la producción de tintas y
otras especialidades similares.
La zona de Pico Branco y Terra Chã forma parte de la Red Natura 2000, en el marco de la
Directiva de Hábitats, debido a la presencia de especies endémicas de flora como, por ejemplo, la
ortiga (Urtica portosanctana), Erisimum arbuscula, Molarinha (Fumaria
muralis subsp. Muralis var. laeta) y la Vicia costae. Este es el único
lugar de la isla de Porto Santo donde se ha registrado el mayor número de
ejemplares de la flora autóctona mejor conservada, debido a que se encuentra
refugiada en acantilados poco accesibles o incluso inaccesibles. Aquí la
vegetación autóctona es predominantemente arbustiva y herbácea.
En este lugar se pueden observar dos especies de aves marinas como la
cagarra (Calonectris diomedea borealis) y la golondrina de mar (Sterna hirundo).
En Terra Chã hay una casa, construida en piedra, recientemente
restaurada con el fin de apoyar la propagación de plantas endémicas, su
reintroducción en el medio y la realización de estudios científicos.
Debajo de Terra Chã se encuentra la Furna dos Homiziados, antiguo
escondite de fugitivos, donde, según cuenta la historia, varias personas se
refugiaron huyendo de la ley y de los ataques de los piratas argelinos. Cuenta la
leyenda que, en una de esas emergencias, su techo se derrumbó, sepultando
a quienes allí se refugiaban.
Los innumerables miradores naturales que ofrece este sendero permiten
contemplar gran parte de la isla de Porto Santo: Calhau da Serra de
Dentro, Pico do Concelho, Ilhéu de Cima, Pico do Maçarico, Portela,
Rocha de Nossa Senhora, la ciudad, parte de la playa, Pico Ana Ferreira,
Espigão dos Morenos, Calheta y el Ilhéu de Baixo.
Este sendero fue trazado expresamente para el paso de los burros con
carga cuando los lugareños sembraban cebada en Terra Chã. El regreso se realiza
por el mismo sendero.