Descripción
La ruta comienza en el Ecomuseo de Barroso, en la localidad de Montalegre, capital del municipio. Pasa junto al imponente castillo medieval, que recibió su carta de privilegios de Don Alfonso III en 1273, flanqueado al norte por la iglesia del castillo. Al salir de la localidad, se cruza el río Cávado en dirección a la aldea de Donões. Con una superficie de 939 hectáreas, es la parroquia menos poblada, con 83 habitantes. A la entrada de la localidad se puede observar una de las «alminhas» que representan el purgatorio (datan del año 1940 y llevan la siguiente inscripción: «No pases de largo, viajero cristiano, sin dar una limosna y una oración a las almas benditas que están sufriendo. Mañana, quien pase por aquí rezará por ti» —Domingos J. Pinto, 1940).
En el muro de la iglesia hay un reloj de sol. Este sirve de orientación a los agricultores en las horas de riego del verano. Data del año 1827 y tiene la siguiente inscripción: «Nosotros gemimos, vosotros os burláis; llegará el momento en que haréis lo mismo». Se observa que las casas son de granito. Hay entre siete y ocho molinos, pero solo uno de ellos sigue en funcionamiento. En el pueblo sigue habiendo una taberna. No vende chocolates ni cacahuetes, ya que nadie los come y el «bagazo es gratis porque no se vende». Una vez superada la localidad, comienza la subida a la Serra da Vila, con unas vistas excepcionales sobre Montalegre y los pueblos de los alrededores. Tras un descenso por un hermoso paraje de robledales, un riachuelo embellece aún más el paisaje. Ya en Padroso, se vuelve a cruzar el río Cávado, ahora con menos caudal, y se regresa al punto de partida.
Padroso
Padroso es un pueblo con unos 140 habitantes. Aquí destacan las capillas construidas en granito, con un panel que data de 1855 y que tiene como tema el purgatorio. Cabe mencionar el horno comunitario, construido en granito, con contrafuertes y cubierta de piedra. Aunque se encuentra en buen estado, no tiene usuarios. En cuanto al patrimonio construido, destacan los seis molinos de rueda. Actualmente inactivos, su fuerza motriz era el agua.
Patrimonio natural
La sierra fronteriza, situada en la margen derecha del río Cávado, frente a la localidad de Montalegre, presenta un paisaje variado, dominado por extensas zonas de matorrales, marismas, campos agrícolas, algunos parches de robledales e innumerables cursos de agua, afluentes del río Cávado. Aquí podemos encontrar una rica flora, en la que destacan diversas especies de flores silvestres, retamas, brezos, retamas, acebo, abedul y algunos ejemplares centenarios de roble negro, como los que podemos observar en Padroso y Montalegre. En cuanto a la fauna, están presentes, por ejemplo, la liebre, la nutria, el corzo y el lobo. Las aves, que, por su diversidad y la presencia de especies raras y amenazadas, hacen que esta zona sea reconocida a nivel internacional por la conservación de este grupo faunístico. De hecho, la sierra de Vila está incluida en una Zona de Protección Especial («ZPE del Gerês»), concebida para la conservación de las aves y su hábitat, al amparo de las directivas europeas. Algunas de las especies que se encuentran aquí son el pájaro carpintero de lomo rojizo, el mirlo acuático, la gallina de agua y varias aves rapaces, como el águila culebrera, el halcón abejero, el aguilucho ceniciento y el búho real.
Geología
A lo largo del río Cávado existen varios depósitos aluviales del Holoceno. Su geología está constituida básicamente por granitos y esquistos. En Donões, la geología está formada, fundamentalmente, por granito de Montalegre, esencialmente biotítico (más oscuro). Existe una formación sedimentaria de origen aluvial, que consiste en una secuencia de cinco estratos de diferente granulometría y espesor. En la base de la formación encontramos material más grueso y, en la parte superior, sedimentos más finos de arcilla intercalados con óxidos de hierro. Esta formación concreta parece tener su origen en un posible punto de paso del río (meandro) o podría ser el resultado de la deposición enérgica de sedimentos durante una «crecida» del río. Siguiendo el recorrido hasta la localidad de Padroso, se pueden observar varios cuarcitas y esquistos cuarcíticos. Destaca en el paisaje la presencia de rocas metamórficas muy resistentes, así como cuarcitas que afloran en la superficie en forma de crestas. Estas rocas se distinguen fácilmente de los granitos, debido a que son menos susceptibles a los agentes erosivos que actúan de forma muy intensa. Cabe esperar encontrar en las inmediaciones de Padornelos el granito del mismo nombre, esquistos pelíticos y paragnaises, ya que se trata de una zona de transición en la geología de la región.